Publicado de Diario de Navarra
Viernes, 15 de enero de 2010
Lo primero que hay que reconocer es que el número es bonito. Evoca un punto de llegada, tal vez una odisea o un cambio de tendencia. Un antes y un después. ¡Ojala!
En 2010, los ciudadanos españoles nos enfrentamos a un escenario confuso contradictorio y medianamente esperanzador. Grandes nubarrones se ciernen sobre nuestros cielos, como si del reino de Witiza se tratara.
A nivel global parece que esta crisis descomunal se atenúa y empieza la recuperación. Eso si, cogida con alfileres y con grandes incertidumbres, pues el mundo jamás volverá a ser cíclico. Está siendo sustituido por uno de turbulencias más o menos sucesivas.
Volviendo a España, parece que en los telediarios y periódicos de estos días se respiran mejores augurios y el consumo de la temporada navideña 2009 superará al de 2008; lo cual no dejaría de ser una señal positiva de confianza y optimismo. Y porque no, de haber ahorrado algo ante el miedo a la pérdida de empleo, que parece que mengua. Si bien, desgraciadamente nada indica que podamos aspirar a crecimientos de empleo, al menos en los próximos trimestres.
También son interesantes algunas cosas ocurridas en el ámbito de los líderes nacionales. Por un lado Zapatero “se cae del guindo”. Reconoce que se equivocó al valorar el inicio y gravedad de la crisis, se auto-critica por ello, y termina diciendo que no le preocupan las encuestas y se va a dedicar de lleno a los temas del empleo. Si bien es cierto que más vale tarde que nunca, se le va a acumular el trabajo con la Presidencia Europea.
Por otro lado Rajoy aparece más feliz que nunca. A volandas de sondeos favorables. Sin opositores internos y viéndose en la Moncloa. No se sabe muy bien si por méritos propios o de méritos ajenos, pero ha llegado hasta a apoyar y desear suerte al Gobierno en su mandato Europeo.
Yo creo que lo bueno para España en 2010 sería que Zapatero y Rajoy colaborasen más y mejor, que arrimaran el hombro. A ver si los “hallazgos” de Zapatero y la “alegría” de Rajoy lo hacen posible, pues en ello reside gran parte del ritmo de la recuperación que se atisba. Rajoy debería entender que España es más importante que las elecciones y que si juega bien sus bazas, seguramente los españoles lo agradeceremos.
¿Cómo pinta, pues, 2010? Yo creo que no mal del todo. Lo normal es que con el crecimiento previsto en EE.UU., Europa, China y otros países emergentes, nuestro cotarro se anime y remontemos aun cuando sólo sea por ósmosis.
Lo que parece seguro es que hemos tocado fondo, que la época del petróleo rojo en forma de ladrillo, no volverá y que nos queda un largo camino de sufrimiento hasta que dispongamos de un modelo de crecimiento económico más basado en investigadores, tecnólogos, creativos, empleados cualificados y emprendedores jóvenes.
Mientras tanto, toca hacer los deberes. A corto plazo, estamos obligados a ver la botella medio llena, a generar confianza y a exigir a nuestros gobernantes que arrimen el hombro, que sumen para multiplicar.
Desgraciadamente los ciudadanos de a pie no notaremos en nuestros bolsillos grandes cambios favorables en 2010 si bien, los que aún tenemos empleo, podremos respirar más tranquilos pues la sangría parece que se termina.
Los pequeños empresarios seguiremos sin crédito suficiente y los parados y los jóvenes más o menos igual. El punto de inflexión se sitúa ahora a finales de 2010. Parece que nunca llega, sin embargo cada vez está más cerca.
Finalmente, haciendo zoom en Navarra, todos los indicadores señalan que se salió de la crisis a finales de 2009 y que 2010 será mejor. El desempleo se mantendrá controlado y el empleo crecerá antes y más que en el resto de España.
Esto sólo se explica desde la madurez de las Instituciones Forales, el consenso, el comportamiento de los partidos y agentes sociales de Navarra y en definitiva desde el comportamiento de la sociedad civil, que constituye un claro ejemplo de buen hacer, poco reconocido dentro y mucho fuera. Ya se sabe que nadie es profeta en su tierra.
Los navarros pueden estar más tranquilos no sólo porque se han hecho los deberes en una situación tremendamente compleja, sino fundamentalmente porque ya conocen el camino.
Una prueba de ello, es que mientras el Gobierno de la Nación quiere resolver el futuro por ley –nos referimos a la de sostenibilidad- Navarra ya dispone de un plan para los próximos 20 años, llamado Moderna, en el que han participado casi todos y nace de la cooperación entre instituciones y ciudadanía.
Hay que seguir trabajando y mucho, con creatividad y asumiendo riesgos, pero es seguro que 2010 pinta mejor que 2009