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La Innovación es cosa de todos

Publicado en

Diario de Navarra - 4 de febrero de 2007

Revista APD - Febrero 2007

 

Hemos entrado de lleno en la economía del conocimiento interconectado y las transacciones globales. También hemos entrado de lleno en la especialización de las economías. Unas, las del primer mundo especializadas en conocimiento, innovación y manejo de intangibles para la mejora exponencial de la productividad. Otras, las de los otros mundos, se están especializando en temas más tangibles como costes de producción, materias primas y ensamblaje o fabricación estandarizable.

 

Ahora bien, no nos engañemos, países como China, India, Brasil o Eslovaquia, si bien todavía compiten por costes, están acelerando vertiginosamente la adquisición de conocimientos y la fabricación de soluciones con valor añadido e innovación propia incorporada.

 

Es cierto que todavía no dominan el mundo de las marcas, los modelos de negocio innovadores que se anticipan en base a combinaciones excelentes de talento, tecnología y calidad de dirección, pero no es menos cierto que avanzan a pasos agigantados.

 

Todo lo anterior nos obliga a reflexionar acerca de si la velocidad en avanzar en el proceso de adquisición de competencias de innovación en nuestras empresas y sectores es la adecuada o debemos acelerar.

 

El último informe de la OCDE, recientemente publicado, pone de manifiesto lo positivo de nuestro crecimiento sostenible en los últimos diez años, y la ejemplaridad de nuestra disciplina fiscal y el comportamiento de la demanda interna, pero también pone de manifiesto dos grandes déficits o amenazas: el sector inmobiliario/ vivienda y la evolución de la productividad de nuestra economía.

 

Desgraciadamente todavía tenemos un sistema productivo poco intensivo en conocimiento e innovación y el empleo que creamos, si bien mejora en cantidad no lo hace tanto ni en especialización, ni en incorporación de novedades difíciles de copiar, tanto en productos como en servicios.

 

Por todo lo anterior, hacer del proceso de generación de innovación rentable nuestra ventaja competitiva como país en general, y de nuestras empresas en particular, no sólo es urgente, si no absolutamente clave para competir, mantener y mejorar nuestro Estado del Bienestar, así como nuestro sistema de cohesión social.

 

Si bien es cierto que hay cada vez más preocupación por la innovación o el I+D+i y se dedican cada vez más recursos a este empeño colectivo, existe un escoramiento excesivo hacia la tecnología y la conectividad, como si la innovación surgiese automáticamente de las herramientas. O dicho de otro modo, “el conocimiento enlatado y compartido no garantiza aprobar los exámenes”.

 

Se hace pues necesario poner más énfasis en que la innovación es cosa de personas, de microclimas organizacionales que la propicien desde el liderazgo, la cooperación, la práctica de la tormenta de ideas y la formación y desarrollo orientados a fomentarla.

 

La innovación es cosa de todos “de músicos, orquestas y directores”. Los éxitos de público y taquilla de nuestro futuro dependen de aprender a organizar y promover la innovación en la empresa como proceso intensivo en interacción de inteligencias en torno a un proyecto común

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