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Cooperación vs. Trabajo en equipo

Publicado en la Revista de APD de Noviembre 2007

 

Si nos damos una vuelta por las webs corporativas de empresas emblemáticas de cualquier sector, tanto españolas como foráneas, podremos observar que es altamente frecuente que se recoja el trabajo en equipo como un valor corporativo o una competencia organizacional clave para implantar su estrategia y competir con éxito.

 

Sin embargo, creo que una vez adentrados en la economía del conocimiento -en la que el cliente tiene el poder y la conectividad permite compartir en tiempo real lo que se sabe y lo que se quiere- el trabajo en equipo no resulta suficiente.

 

Trabajar en equipo supone pertenecer a un equipo que puede ser más grande o más pequeño, pero que tiene sus límites culturales y organizativos en la propia empresa y, de alguna manera, excluye al exterior; o dicho de otra manera, al mundo en el que habitan los clientes, los socios, los promotores, los consumidores, los accionistas, los analistas, etc…

 

Trabajar en equipo ya no marca la diferencia. Es una competencia del pasado, vinculada más con la eficiencia; esto es, con hacer más de lo mismo mejor, que con el futuro, más enfocado hacia la innovación y las interacciones creativas y diferenciadoras.

 

En vista de lo anterior, que no supone más que una constatación de que las competencias del management de la era industrial anterior a la economía del conocimiento no sirven para diferenciarse, cabe preguntarse cual puede ser la competencia emergente que asegure el desarrollo de culturas de empresa potenciadoras de la innovación.

 

Después de darle alguna vuelta y observar tendencias emergentes de funcionamiento, me decanto por la COOPERACION.

 

Ya nadie duda de que la materia prima de la innovación es el conocimiento y tampoco de que su creación es producto del talento humano. Ahora bien, la innovación no es un resultado individual, es más bien el resultado de interacciones humanas que comparten curiosidad, inteligencia, creatividad y conocimiento. Para que ocurra, es condición necesaria la cooperación, trabajar en red, aprovechar la información disponible en cada momento, que normalmente, si es  escasa, no reside en la web, sino más bien en la mente y en la experiencia humana.

 

La cooperación se está perfilando como el atributo diferencial de las empresas que innovan más y mejor.

 

La razón es muy sencilla: El talento individual del que dispone una empresa no se multiplica y no crece si no coopera con agentes de fuera de la empresa, como pueden ser clientes, proveedores, expertos, consultores, centros de conocimiento, blogs, sites, foros, etc.   

 

Cooperar como actitud o competencia organizacional debe, pues, formar parte de las competencias que se busquen en la selección, se fomenten en la formación, se premien en la promoción, se valoren en el salario y se cuiden en la retención.

 

Sin cooperación intensiva y provocada desde modelos de liderazgo y organizativos que la promuevan, es muy difícil competir en la era del conocimiento y del cliente, pues se innovará poco y mal. Y sin innovación no hay futuro, seremos carne de deslocalización o decadencia irreversible

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