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La decadencia del Management importado

Publicado en:

Expansión y Empleo 17-18 de junio 2006

Diario de Navarra el 26 defebrero de 2006

 

Uno de los elementos clave, en el espectacular avance de modernización de la empresa española, ha sido, desde mi punto de vista, la aplicación intensiva de herramientas de gestión y dirección importadas esencialmente por consultoras americanas, así como su aplicación a través de filiales españolas de las principales multinacionales de dicha nacionalidad que operan en España.

 

En la empresa española, ya desde hace tiempo, sobretodo en la grande y mediana, se aplican técnicas de JIT, Calidad Total, CRM, Evaluación del Desempeño, Gestión por Competencias, Feed-back 360, Reingeniería de Procesos, Balance Score Card, Six Sigma, etc.

 

Por aquí han pasado todas las tendencias, fuesen más o menos modas, y todos los gurús del Managment, desde Porter a Peters pasando por Hamel y el Funky Business.

 

Es más, repiten todos los años la temporada europea y llenan los salones de congresos de ejecutivos jóvenes, en busca de la receta mágica o la idea revolucionaria.

 

A todo lo anterior podemos unir el espectacular crecimiento y prestigio internacional de nuestras principales escuelas de negocios, llámense IESE, Instituto de Empresa, ESADE, etc…, que por cierto figuran siempre en posiciones destacadas en los rankings internacionales publicados por “Finantial Times” o “The Economist” por encima de las europeas y a la par de las norteamericanas.

 

Disponemos  de más MBAs que nunca y de directivos formados en las últimas técnicas de Management y sin embargo, cabe preguntarse porque últimamente nuestro tejido empresarial no innova lo necesario, no mejora su productividad y no se internacionaliza con la velocidad y capilaridad necesaria. ¡Menuda  paradoja!

 

Cabe preguntarse también ¿por qué nos obsesiona la deslocalización en lugar de la innovación, como respuesta superadora a la obsesión por los costes?

 

Salvo honrosas excepciones, como puede ser Telefónica, Inditex y algunas más, por cierto muy meritorias, creo que no hemos sido capaces de aprovechar bien las lecciones aprendidas y el capital intelectual explicito acumulado por nuestros managers y flamantes licenciados MBAs.

 

He titulado el artículo “La Decadencia del Management Importado” porque ya no aporta valor. La lección está aprendida, es un commodity. Ahora hemos de aplicarla y extenderla al comportamiento de todos los empleados, cuadros, técnicos y agentes sociales. Necesitamos conocimiento tácito, difícil de copiar, conocimiento aplicado, no capturable en web, que genere valor diferencial desde modelos de negocio nuevos.

 

El que “inventen” otros sigue siendo nuestra asignatura pendiente y el capital humano de la empresa sigue relegado a un segundo plano. Las empresas siguen invirtiendo cantidades ingentes en capital tecnológico, en sistemas de información, en CRMs y en formación técnica, olvidándose de que, antes y después de la tecnología, hay inteligencia humana, que para innovar debe estar motivada, orquestada, liderada y comprometida con un proyecto claro que entienda, le interese y le apetezca.

 

La innovación no es conocimiento, es un “compuesto” consistente en reunir ingredientes que generen entornos que fomenten su germinación.

 

La innovación es el motor de crecimiento de la empresa moderna y no se aprende, se practica, desde el liderazgo orientativo, las estructuras planas, la tormenta de ideas, el cuestionamiento permanente de las verdades inmutables de cada sector y la tolerancia al error y la comunicación integradora. Los proyectos innovadores son intensivos en capital humano. La innovación es una actitud, una forma de ser de la empresa.

 

Por último, la innovación es cada vez más “calidad percibida por el cliente”, salvo en mercados de demanda, que prácticamente han desaparecido.

 

Las escuelas de negocios no pueden enseñar a implementar estrategias de innovación, ni a generar vinculación emocional en los clientes, ni a ejercer de emprendedor para abrir redes comerciales en el extranjero, ni a generar equipos carismáticos. Lo anterior no se estudia. Se aprende haciendo. Por eso, entiendo que el management importado ya no aporta valor. Necesitamos inventar capacidades de dirección, diferenciándonos, no copiando, en cada empresa, en cada equipo, sin recetas, desarrollando nuestro propio capital humano, transformador, innovador y pegado al cliente. A estas nuevas nobles causas se deberían dedicar nuestros directivos, más de lo que hoy lo hacen y menos a aplicar conocimiento y estrategias de segunda mano, por no decir “usadas”, que por cierto, no diferencian. La DIFERENCIACION está en la implementación, en la práctica, en crear orquestas con sonido único o como decía Peter Drucker, recientemente fallecido: “En saber crear organizaciones con sensores en el mercado

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